
martes, 15 de junio de 2010
martes, 8 de junio de 2010
El Nueva Lillo
Muchas veces te habrás preguntado ¿cómo se financia el comedor universitario?, con $300 no alcanza para pagar todo, ¿de dónde salen las platas para pagar esto?. Si bien esta pregunta es importante, más importante es ¿por qué se financia?, ¿por qué debemos llegar al punto de tener que financiar un comedor para estudiantes universitarios?, esa es la pregunta que debería llamar nuestra atención. La respuesta es sencilla pero molesta: existen estudiantes universitarios que no tienen para almorzar, y quizás tampoco para desayunar o comer algo en las tarde y noches. Cuando se crea el comedor universitario, se hace pensando en acabar con esta necesidad, más ahora luego del terremoto del 27 de febrero pasado, en que las familias de muchos jóvenes que estudian en Valparaíso han visto disminuidos sus ingresos, ya sea por causa de cesantía, o por la necesidad de paliar gastos inmediatos, como son las viviendas destruidas por el sismo. Esta realidad es tan cierta, como lo es la ineficiente ayuda que el gobierno ha propuesto a los jóvenes, a través de su insuficiente aporte de $90.000; es a raíz de esto que más de 17.500 jóvenes debieron postergar sus estudios por este año. El comedor surge en razón de una realidad concreta que es ignorada por las autoridades tanto gubernamentales como universitarias, es decir, el comedor es una crítica al gobierno y a su afán de ocultar estas situaciones para mantener una imagen país acorde a un Estado miembro de la OCDE.
Además de esta necesidad biológica, existe otra necesidad de carácter existencial, que es la de poder reunirse en libertad a pensar, a crear, a discutir. Los sistemas de gobierno de centro y extrema derecha han coartado las posibilidades de reunirse libremente en un espacio propio, en el cual se pueda actuar sin depender de sus normativas. Como estudiantes creemos que no solo es necesario, sino que además es fundamental, dentro de nuestra formación como intelectuales, el disponer de un lugar físico en el cual poder agruparnos y compartir información; es por esto que hemos creado el espacio, que hoy llamamos cariñosamente “El Nueva Lillo”, como centro cultural independiente de toda casa de estudio o partido político, abierto a la comunidad universitaria con interés en compartir cultura y crecer como grupo organizado entorno a necesidades propias del intelectual universitario.
Para fomentar la crítica, el conocimiento y la organización, hemos creado esta nueva revista llamada “La Chaucha”, por medio de la que expondremos información relevante a nuestro centro cultural, a la realidad país y principalmente, a la del joven universitario; si te interesa colaborar con información, columnas, u otros, comunícate con el encargado, él sabrá reconocer tu aporte.
Esperamos crecer como centro y hacer del “Nueva Lillo” más que un comedor, más que un centro cultural; una casa de la juventud, donde el universitario tenga su espacio propio y se encariñe con él, donde podamos crear organización y resolver nuestros problemas comunes; pero para todo esto y más, necesitamos de “TÚ” ayuda, sin ti, el Nueva Lillo no llegará muy lejos, y pronto el sistema nos habrá derrotado nuevamente. Esta es nuestra oportunidad de decir ¡Basta!, ¡estamos acá y tenemos la fuerza!.
Muchas veces te habrás preguntado ¿cómo se financia el comedor universitario?, con $300 no alcanza para pagar todo, ¿de dónde salen las platas para pagar esto?. Si bien esta pregunta es importante, más importante es ¿por qué se financia?, ¿por qué debemos llegar al punto de tener que financiar un comedor para estudiantes universitarios?, esa es la pregunta que debería llamar nuestra atención. La respuesta es sencilla pero molesta: existen estudiantes universitarios que no tienen para almorzar, y quizás tampoco para desayunar o comer algo en las tarde y noches. Cuando se crea el comedor universitario, se hace pensando en acabar con esta necesidad, más ahora luego del terremoto del 27 de febrero pasado, en que las familias de muchos jóvenes que estudian en Valparaíso han visto disminuidos sus ingresos, ya sea por causa de cesantía, o por la necesidad de paliar gastos inmediatos, como son las viviendas destruidas por el sismo. Esta realidad es tan cierta, como lo es la ineficiente ayuda que el gobierno ha propuesto a los jóvenes, a través de su insuficiente aporte de $90.000; es a raíz de esto que más de 17.500 jóvenes debieron postergar sus estudios por este año. El comedor surge en razón de una realidad concreta que es ignorada por las autoridades tanto gubernamentales como universitarias, es decir, el comedor es una crítica al gobierno y a su afán de ocultar estas situaciones para mantener una imagen país acorde a un Estado miembro de la OCDE.
Además de esta necesidad biológica, existe otra necesidad de carácter existencial, que es la de poder reunirse en libertad a pensar, a crear, a discutir. Los sistemas de gobierno de centro y extrema derecha han coartado las posibilidades de reunirse libremente en un espacio propio, en el cual se pueda actuar sin depender de sus normativas. Como estudiantes creemos que no solo es necesario, sino que además es fundamental, dentro de nuestra formación como intelectuales, el disponer de un lugar físico en el cual poder agruparnos y compartir información; es por esto que hemos creado el espacio, que hoy llamamos cariñosamente “El Nueva Lillo”, como centro cultural independiente de toda casa de estudio o partido político, abierto a la comunidad universitaria con interés en compartir cultura y crecer como grupo organizado entorno a necesidades propias del intelectual universitario.
Para fomentar la crítica, el conocimiento y la organización, hemos creado esta nueva revista llamada “La Chaucha”, por medio de la que expondremos información relevante a nuestro centro cultural, a la realidad país y principalmente, a la del joven universitario; si te interesa colaborar con información, columnas, u otros, comunícate con el encargado, él sabrá reconocer tu aporte.
Esperamos crecer como centro y hacer del “Nueva Lillo” más que un comedor, más que un centro cultural; una casa de la juventud, donde el universitario tenga su espacio propio y se encariñe con él, donde podamos crear organización y resolver nuestros problemas comunes; pero para todo esto y más, necesitamos de “TÚ” ayuda, sin ti, el Nueva Lillo no llegará muy lejos, y pronto el sistema nos habrá derrotado nuevamente. Esta es nuestra oportunidad de decir ¡Basta!, ¡estamos acá y tenemos la fuerza!.
Martín Garrido.
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